Recibir una ITV desfavorable no significa que el coche quede condenado, pero sí que no puedes seguir utilizándolo con normalidad. En estas líneas explico qué implica el resultado, cuánto tiempo tienes para reparar los defectos, cuándo puedes conducir, qué ocurre con el permiso de conducir y cómo afrontar la segunda inspección sin cometer errores.
Lo esencial cuando la inspección no sale bien
- Defecto grave: el vehículo solo puede ir al taller y volver a la estación ITV.
- Plazo máximo de 2 meses para reparar los fallos y pasar una nueva inspección.
- Defecto muy grave: el coche no puede circular y debe trasladarse en grúa.
- Multa de 200 euros por circular con un resultado desfavorable.
- La segunda inspección puede hacerse en otra estación ITV de España.
Qué significa exactamente el resultado desfavorable
La calificación desfavorable aparece cuando el inspector detecta al menos un defecto grave. Se trata de un problema que reduce de forma importante la seguridad del vehículo, puede poner en riesgo a otros usuarios o afecta a las emisiones contaminantes.
No es lo mismo que una inspección negativa. La diferencia importa mucho para saber si puedes mover el coche por tus propios medios y qué tipo de reparación necesitas.
| Resultado | Qué implica | Cómo trasladar el vehículo |
|---|---|---|
| Favorable | El vehículo cumple los requisitos, aunque puede incluir defectos leves que deben corregirse. | Puede circular con normalidad. |
| Desfavorable | Existe uno o más defectos graves. | Solo para ir al taller y regresar a la ITV. |
| Negativa | Hay al menos un defecto muy grave con riesgo directo e inmediato. | Únicamente mediante grúa u otro medio ajeno al vehículo. |
Los defectos leves, por sí solos, no provocan este resultado. Aun así, conviene repararlos pronto: un neumático muy desgastado, una escobilla que no limpia o una luz defectuosa pueden empeorar antes de la siguiente visita.
Qué hacer justo después de recibir el informe
El primer paso es leer el informe completo y no quedarse solo con la palabra “desfavorable”. Allí aparecen los códigos de los defectos, su gravedad y el elemento concreto que debe revisarse. Ese documento es la guía que debe seguir el taller.
- Solicita presupuesto en un taller con experiencia en el tipo de avería detectada.
- Repara todos los defectos graves indicados, no únicamente el que parezca más evidente.
- Conserva la factura o el justificante de reparación.
- Reserva la nueva inspección antes de que transcurran dos meses desde la primera.
- Acude con el informe anterior y la documentación del vehículo.
El plazo se cuenta desde la fecha de la primera inspección, no desde el día en que el taller termina el trabajo. Si se supera ese límite, la estación puede exigir una inspección completa en lugar de limitarse a comprobar los fallos reparados.
La normativa permite elegir otra estación ITV para la revisión posterior. En la práctica, cambiar de centro puede ser útil si necesitas una cita más rápida, pero no sirve para “borrar” los defectos del informe anterior. La nueva estación tendrá acceso al expediente y revisará las deficiencias pendientes.
¿Puedes conducir con la ITV desfavorable?
Solo puedes circular para trasladar el vehículo al taller o, una vez reparado, para acudir de nuevo a una estación ITV. No está permitido utilizarlo para ir al trabajo, hacer la compra, viajar o llevarlo a un taller situado lejos dando un rodeo innecesario.
La DGT considera que circular fuera de esos desplazamientos constituye una infracción sancionable con 200 euros. Además, un agente puede inmovilizar el vehículo si aprecia que los defectos afectan de forma seria a la seguridad.
El resultado de la inspección no anula por sí mismo tu permiso de conducir ni cambia sus puntos. El problema está en la aptitud legal del vehículo, no en la validez del carnet. Eso sí, si conduces un coche que no debería circular y ocurre un accidente, la situación puede complicarse con la aseguradora y con las responsabilidades derivadas del siniestro.
Cuando el informe es negativo, la limitación es todavía más estricta. El coche debe salir de la estación en grúa, incluso aunque parezca que puede recorrer por sus propios medios la distancia hasta el taller.

Los fallos que más suelen provocar el rechazo
Las averías que terminan en un resultado desfavorable suelen concentrarse en elementos que el propietario descuida porque el coche todavía “funciona”. Que el motor arranque y el vehículo avance no significa que frene, ilumine o contamine dentro de los límites exigidos.
Frenos, neumáticos y suspensión
Un desequilibrio importante en la frenada, pastillas muy gastadas, discos deteriorados o una fuga en el circuito pueden calificarse como defectos graves. También es frecuente encontrar neumáticos con dibujo insuficiente, cortes, deformaciones o medidas no autorizadas.
En la suspensión se revisan, entre otros elementos, amortiguadores, rótulas y holguras. Cambiar solo la pieza más visible no siempre resuelve el problema, porque una holgura en otro componente puede hacer que la segunda inspección vuelva a ser desfavorable.
Alumbrado y señalización
Los faros mal regulados, una luz de freno que no funciona o una intermitencia defectuosa son motivos habituales de rechazo. Antes de acudir, conviene revisar todas las luces con otra persona, incluido el antiniebla trasero y la iluminación de la matrícula.
Las modificaciones también generan problemas. Un kit LED, unos faros no homologados o una matrícula deteriorada pueden requerir documentación de reforma o la sustitución por componentes conformes.
Emisiones y sistemas de control
En los vehículos de combustión se comprueban los gases de escape y, cuando corresponde, el sistema de diagnóstico a bordo. Un testigo de avería encendido puede ser suficiente para levantar sospechas, pero apagarlo temporalmente no soluciona el origen del problema.
Los coches eléctricos no tienen emisiones de escape que medir como un gasolina o un diésel, pero siguen sometidos a controles de frenos, neumáticos, dirección, luces, cinturones y elementos de seguridad. En ellos, el estado de los frenos merece atención especial porque el uso intensivo de la frenada regenerativa puede reducir el desgaste visible y favorecer la corrosión de discos en algunos casos.
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Carrocería, documentación y reformas
Una pieza exterior suelta, un retrovisor roto, corrosión estructural o elementos que puedan desprenderse también pueden impedir la aprobación. Lo mismo ocurre con reformas no legalizadas, como enganches, suspensiones modificadas, separadores o cambios de iluminación.
Si el coche lleva una transformación, no basta con que “esté bien montada”. Debe coincidir con la ficha técnica y contar con la documentación exigible. Esta es una de las situaciones en las que consultar antes con un ingeniero de homologación puede ahorrar una segunda visita inútil.
Cómo preparar la segunda inspección para no pagar dos veces
La revisión posterior se centra en comprobar que los defectos señalados han sido corregidos, aunque el inspector puede detectar otros problemas durante el examen. Por eso no recomiendo reparar únicamente lo que aparece en la primera línea del presupuesto.
Pide al taller que haga una revisión previa de frenos, neumáticos, luces, limpiaparabrisas, cinturones y testigos del cuadro. También debe comprobar que no haya piezas sueltas y que cualquier reforma esté correctamente documentada.
Las tarifas dependen de la comunidad autónoma y de la estación. Muchas estaciones aplican una segunda inspección gratuita o reducida si se realiza dentro del plazo, pero no conviene darlo por hecho: confirma el precio al reservar, sobre todo si cambias de centro.
Si la reparación se ha hecho en el mismo taller de la estación, pregunta qué documentación entregan y qué garantía ofrecen sobre el trabajo. Si has reparado el coche por tu cuenta, la estación puede anotar la auto-reparación en el informe, pero eso no evita que debas demostrar que el vehículo cumple los requisitos técnicos.
Qué ocurre si no estás de acuerdo con el resultado
Un desacuerdo no autoriza a seguir conduciendo con normalidad. Primero debes comprobar que el informe identifica correctamente el vehículo, el defecto y su clasificación. Si aprecias un error claro, solicita una explicación al director técnico de la estación y conserva fotografías, facturas o informes independientes.
Las comunidades autónomas disponen de procedimientos para pedir la revisión de una inspección manifiestamente incorrecta. Es una vía distinta de llevar el coche a otra estación para intentar obtener un resultado diferente, y suele exigir aportar pruebas concretas, no solo la impresión de que el inspector fue demasiado exigente.
Si reparas el vehículo y la segunda visita vuelve a ser desfavorable, tendrás que corregir las deficiencias pendientes dentro del plazo disponible. Una vez transcurridos los dos meses, lo prudente es consultar con la estación antes de desplazarte, porque la siguiente cita puede tramitarse como una inspección periódica completa y con una nueva tarifa.
La decisión más segura después de un rechazo
Una inspección desfavorable no es un trámite que pueda aplazarse indefinidamente ni una invitación a circular “solo unos días”. Lo más sensato es dejar el coche en el taller, reparar siguiendo el informe y reservar la revisión con margen suficiente para no perder el plazo.
En los vehículos familiares, prestar atención a neumáticos, frenos, iluminación y emisiones protege tanto el bolsillo como a quienes viajan dentro. Una reparación bien hecha suele costar menos que una multa, una segunda visita innecesaria o las consecuencias de continuar conduciendo con un defecto grave.